-Vamos ayudarle- Ordena Pyro, mostrando a sus compañeros que no tenían otra opción- ¡les parezca o no!
-¡¿Cómo?! ¡Estás loco! Él sería una carga, tú sabes…-Reaccione Aurora ante la orden y Pyro le corta.
-¡Sé que significa ayudarle! ¡Sé todo! pero no le dejaremos solo, tenemos como prioridad impedir que esos demonios salgan mas allá de su portal, aquel que está detrás de estas instalaciones, esta es la ultima y esta vez podre usar mi explosión- mira a todos sus compañeros, luego mira al chico- pero también tenemos otra misión, escalar este portal y llegar a la cima, ya que la cura solo funcionara si esta cerca del lugar de donde proviene… La luz.
-Estoy contigo – Jhon levanta la mano - alguien tiene que cuidarte la espalda y vengar la muerte de Roxxy - sonríe.
-No pienses en eso Jhon…Yo también, no los puedo dejar solos- dice Diana acompañada de una sonrisa, no sin antes mirarle a Jhon- esto es un equipo… Así que juntos… Jhon, no tienes que distraerte, no dejes que este odio te mate… Reflexiona si puedes- Vuelve a su lugar, dejándole a Jhon parado.
Luego el resto de los compañeros asistieron la cabeza, demostrando el apoyo y todos los chicos menos Pyro, voltearon su cabeza para esperar la respuesta de Aurora, quien se encontraba separada del grupo y no miraba a sus compañeros, pero al sentir sus miradas, respiro profundamente, les miro y asintió con la cabeza.
-Guillermo despierta al chico-Le ordena Pyro, quien pensaba cómo es que el demonio murió al salir de su portal, no tiene sentido tanto esfuerzo para salir si la muerte les espera – Algo diferente paso y la respuesta habita dentro de él… Si la cura no funciona... Tendré que matarlo, no quiero saber esa respuesta – Habla consigo mismo en un tono muy bajo.
-¡¿Dónde estoy?!... ¡¿Quiénes son ustedes?! …¡¿Qué diablos es este lugar?! ¡¿Qué hago aquí maldición?!-Dice Jorge al verlos mientras estaba sentado en el suelo, su cuerpo quería expresarse con dolor, con sorpresa y desesperación pero no podía, solo se limitaba a expresarse con un tono fuerte de voz - ¿Qué me está pasando?
-Vamos chico, nos vas acompañar, tienes un mal dentro de ti y solo hay dos opciones para que ese mal desaparezca, uno es que te matemos y otra es que nos sigas hasta donde vamos, ahí te daremos la cura y podrás ser normal para que vuelvas a tu casa - Le dice Guillermo mientras le ayuda a levantarse- Te vamos ayudar, confía en nosotros – Le sonríe y le transmite una seguridad que le recordaba a su padre.
-No tenemos tiempo para esto, Tenemos que entrar- Pyro camina delante de todos guiando al resto..
-Así es él chico… No le hagas caso y hablando de eso ¿Cómo te llamas? Me llamo Guillermo- Estaban conversando, mientras caminaban y seguían a Pyro hacia la entrada del último portal.
-Jorge… ¿Qué hago aquí? Debería estar en clases… mi amigo murió delante de mí, debo avisarle a sus padres… Debo estar en otros lugares, pero no aquí - Dice Jorge mientras camina y mira a sus costados.
-Jorge se llamaba un buen amigo, no lo veo hace mucho tiempo, espero que este bien, Me llamo Jhon, te sugiero que no te separes de nosotros, así será más fácil para nosotros protegerte y protegernos- le dice a Jorge, quien le mira y se limita a respirar y voltear su mirada, tratando de saber en donde se encontraba – Disculpa por tu amigo, pero no hay tiempo para esto, así que cuando termine todo, solo habrá pasado unos minutos.
-¿Cómo? ¿Qué hablas? – Le mira Jorge con una expresión de duda.
-El tiempo se detiene dentro de los portales, el único tiempo que cuenta es el exterior, al entrar estaremos en otra dimensión, pase cuanto pase, no habrá pasado ningún segundo desde que entramos.
-Entiendo, esto parece como una historia fantástica… Bueno no perderé mucho tiempo, hay que entrar pronto – Clama Jorge.
El grupo camino hasta que encontró la puerta del portón, Pyro uso su poder para derretir el cerrojo y parte de la puerta, la abrió y pasaron uno por uno, mientras Diego se quedaba vigilando la entrada, cuando todos entraron, Diego los siguió por detras. Dentro del lugar vieron una cancha de futbol y de vóley, dividido por una reja de metal, mientras Pyro caminaba de frente cruzando las canchas de futbol y de vóley, se detienen frente a una centro donde venden comidas, con sus precios en un mostrador, unas mesas dentro del lugar, cajas de gaseosas, etc, no había atención ni personal en todo el lugar. Pyro asiente la cabeza por unos segundos, luego dirige su mirada a Aurora.
-Ok entiendo, debe ser por aquí, espera un momento déjame ver donde es- Aurora cierra sus ojos y hay un silencio entre todos, Jorge quiso decir algo, pero antes de hacerlo una chica le tapa la boca con fuerza y con la otra hace la señal de silencio y luego de unos 30 segundos, Aurora abre los ojos y señala hacia una puerta cerca del establecimiento de comida- Aquí es la entrada.
-Guillermo, Diego, estarán detrás del chico, nos cuidaran la espalda, Diana estarás delante de él, y yo delante de ti, en la cabeza Jhon y Aurora, Aurora cuento contigo para que nos adviertas de lo que sucederá alrededor de esa oscuridad - Después todos se ponen a un lado y Pyro usa una bola de energía de fuego para romper la puerta.
Cuando la puerta ya esta accesible para el ingreso, Pyro indica a Jhon para que vaya a investigar la entrada, quien entra y vuelve a salir en unos segundos, con la cara pasmada. Pyro al ver su reacción entra y mira frente a él.
-¿Qué significa esto?- Pyro observaba tres torres pequeñas, no pasaban de los 20 metros, que estaban aislado en el medio del vacío, la única forma de entrar eran un puente, que eran tan ancho como el tamaño de la entrada que tenia la torre - Esto tiene forma de ese símbolo de esos chicos que estaban en contra de la guerra, me da gracia - luego Pyro mira una luz brillante en medio de toda la oscuridad que rodeaba ese portal, una luz que parecía la entrada a los mismos campos elíseos.
-¿Cómo escalaremos si estas torres son del tamaño de la puerta? Supongo que no sabes volar Pyro- dice Aurora, con una sonrisa al entrar al portal - supongo que es momento de matarlo.
-Esto no puede pasar, esas torres… No tiene sentido este lugar, según los escritos, estas torres son tan altas que pueden tocar los cielos del propio paraíso-Dice Diego todo preocupado al entrar al lugar - Yo soy el único de todos ustedes que tiene un antepasado que estuvo presente en estas batallas y por esto, tenemos las memorias de aquel suceso.
Mientras Diego no podía comprender, Jorge no entendía bien la situación, no sentía preocupación, pero sabía que lo que sucedía no era lo que debería suceder en ese momento, empieza a observar todos los lugares, siente que una sensación le llama y se acerca hacia el puente de esas torres, mira hacia abajo, podía ver una torre que se perdía en el abismo, encima de la puerta que parecía ser todo el tamaño del ese portal, debajo del portal tenia ventanas tapadas con madera, y podía distinguir manos de horribles figuras que querían salir poco a poco y el sonido gradualmente crecía.
-¿Qué haces ahí chico?- Dice Diego, mientras se acerca a él, sin comprender lo que sucedía- ven aquí, en estos momentos estoy muy confu…
-La entrada-responde Jorge, señala hacia abajo y cuando Diego lo mira, pudo comprender que su ancestro no estaba mal, entendió que el portal en el momento que se abra, empezara a crecer hasta llegar al cielo.
-Eso es lo que quiso decir mi antepasado, no estaba mal-dijo entre sus pensamientos- ¡el portal subirá hasta el cielo! Escuchen son los lamentos de los demonios que se están volviendo cada vez más fuertes, debe ser su momento ¡Alístense! - Exclama Diego, de ahí le coge a Jorge y corren hacia el grupo.
-Todos sabemos a donde vamos a ir cuando dejemos esta existencia terrenal, estamos aquí porque nos eligieron, el mundo necesita gente que tenga bondad y maldad, toda persona elije que quiere que predomine en su vida, este es el final, sabemos lo que debemos hacer, lucharemos para que este equilibrio pueda perdurar en el mundo que forma parte de la vida- Respira profundo Pyro- Demos lo mejor de nosotros y no nos avergonzaremos de nuestro resultado.
-¿Qué va a suceder?- pregunta un Jorge sin preocupación a Guillermo.
-Te salvaremos la vida Jorge, en este momento tú tendrás que ayudarnos, toma necesitaras esto- y le entrega una espada pequeña - solo trata que no te lastimen esas bestias y luego vas a subir hacia la cima de la torre más alta y tomar esa esencia que solo sirve bajo el abrigo de su creador- dándole la espada y usando el otro brazo para darle unas palmadas en su hombro.
-Eso quiere decir que estoy maldito… este vacío que se formo en mí desde que me mordió esa cosa… siento que esta oscuridad me llama, quiere que este a su lado, tendré que matar a lo que me está formando- suspira Jorge y mira como las torres empiezan a subir hacia el cielo, el resto del equipo queda sorprendido al ver como las torres suben sin detenerse y las manos queriendo buscar libertad en las ventanas selladas con madera.
-Antes de empezar con esto, solo en el peor de los casos, tendremos que terminar con la vida del chico y solo yo decido si es necesario, mientras tanto… Guillermo, buena idea, él al ser mordido por esa bestia cuenta con habilidades superiores a los humanos y eso nos servirá como apoyo, antes de empezar ¡Yo limpiare con los que salgan al principio!... ¡retírense!- Grita Pyro.
El resto del equipo sale y cierra la puerta de la tienda de comidas. Dentro del lugar, el cuerpo de Pyro toma un color amarillo fuego que brilla gradualmente, mientras mantiene la mirada fija en las puertas, que empiezan a abrirse poco a poco. El cuerpo de Pyro empieza a brillar como el mismo sol y cuando las puertas estaban completamente abiertas, él murmura “todavía no, debo aguantar más aun no salen” luego empiezan a salir bestias, humanos con caras de demonios, con la piel áspera, miradas perdidas, cuando todos se dan cuenta de la presencia de Pyro, corren hacia él, para matarlo y cuando estaban por tocarlo…
-¡AHORA!- Pyro grita y una onda expansiva que nace desde su cuerpo mueve toda la zona y los individuos que la rodean, luego le sige una onda de fuego alrededor de él, que se expande en un parpadeo y se escuchan gruñidos como fierro, todas las bestias habían desaparecido.

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